Entrevista: Clara Rodríguez (2014)

 

 

Pianista venezolana nacida en Caracas, inició sus estudios en el Conservatorio Juan José Landaeta con Guiomar Narváez, a los 17 años ganó por concurso una beca para estudiar en el Royal College of Music de Londres con Phyllis Sellick en donde se graduó de concertista y de profesora asociada al Royal College of Music.Clara Rodríguez ha dado conciertos en los países europeos, en India, Siria, Egipto, Túnez, los EEUU y en Venezuela además de una gira por cinco ciudades de China.Ha grabado aproximadamente 200 piezas de autores venezolanos para diferentes medios y ha grabado y producido CDs de la música para piano de Moisés Moleiro, Federico Ruiz, Ernesto Lecuona, Teresa Carreño, “Venezuela” los cuales se encuentran en el prestigioso sello inglés Nimbus Records. Otras producciones independientes incluyen los CDs de "Obras tardías de Frédéric Chopin" y " El Cuarteto con Clara Rodríguez". Este año le fue otorgado el premio Latino del Reino Unido 2015 LUKAS por su contribución a la sociedad británica. Recientemente se ha presentado como solista en importantes celebraciones aniversarias de la Orquesta Simón Bolívar y de la Orquesta Municipal de Caracas.Entre los compositores que le han dedicado obras se encuentran Federico Ruiz, Adrián Suárez, Juan Carlos Núñez y Miguel Astor. Ha sido fundadora y directora artística de festivales como el del Teatro San Martín de Caracas, Un piano de Leyenda en la Sala José Félix Ribas y la Serie Clara Rodríguez del Bolívar Hall de Londres. En Londres se presenta regularmente en conciertos en salas como el Wigmore Hall, el Southbank Centre, St. Martin in-the-Fields y St. John's Smith Square. Es profesora en el Royal College of Music y asesora de repertorio de los exámenes del Associated Board of teh Royal Schools of Music (ABRSM)

 

¿Existía alguna tradición musical en su familia?

Bueno, mi mamá estudió piano con Moisés Moleiro. Ella fue la que me impulsó a estudiar solfeo cuando era niña, inscribiéndome en el Conservatorio a los cinco años.

 

¿Qué profesores han dejado huella en usted?

No he tenido muchísimos, pero Guiomar Narváez en Caracas, fue como dice ella la que me puso la mano en el piano; con ella estuve siete años hasta que gané la beca para ir al Royal College of Music. La persona que vino a hacer las audiciones para el Royal College, la directora del Junior Department, me escuchó tocar y dijo: “Se la vamos a dar a Phyllis Sellick”. Ella era una señora nacida en 1911 que estudió con un alumno de Chopin y con Ravel, ambos en París; fue para mí importantísima, en mi vida, en mi formación… era muy inglesa, introvertida pero muy sincera. Yo creo que eso es algo que uno aprecia mucho de un maestro, la sinceridad tajante, Guiomar también es muy sincera. Para darte un ejemplo, Phyllis notó que yo tenía un problemita rítmico, y me hizo trabajar en corregir eso, me dijo: “Esto ahorita es un defecto pero se va a convertir en una virtud tuya, el ritmo”. Hace dos días toqué con un gran director español el Concierto de Schumann y me dijo: “Tienes un pulso perfecto, si no tuvieras un pulso así, esta pieza no sale de la forma en que salió”. Yo pensé en Phyllis, ella me hizo trabajar eso. Para la música venezolana por ejemplo ha sido muy importante, yo uso mucho de sus enseñanzas… Trabajaba mucho el sonido, la belleza del sonido y la belleza de las frases, la perfección pero a nivel musical. Ella tenía mucho instinto también, no era ortodoxa con nada lo que creo era bueno; me hablan por ejemplo de la escuela rusa que hay que hacer las cosas así, o la alemana así y la francesa así. Hay que buscar la mejor manera, no hay un dogma para aplicar al piano, no creo que sea útil.

 

¿Y otros músicos con los que haya compartido?

Casi todos. Digamos que en el Conservatorio Juan José Landaeta donde estudié daba clases Lauro, quien era una persona muy generosa. Era como un abuelo, apreciaba el talento; él me dio sus piezas para piano, era sumamente simpático. Los músicos de El Cuarteto, en la música popular folklórica venezolana, he aprendido bastante con ellos. Federico Ruiz con quien tengo una estrecha colaboración, también me acercó bastante al repertorio popular o digamos a los géneros más venezolanos que yo no tocaba en aquel tiempo. En el Conservatorio Guiomar siempre ha difundido la música venezolana y latinoamericana; es especialista en eso, en el repertorio. Siempre nos puso a tocar esas piezas, como las de Modesta Bor. Yo conocí a Inocente Carreño que también era una persona muy simpática y me ayudó bastante, yo tocaba sus piecitas infantiles. Luego toqué las piezas de Antonio Estévez, mi mamá me llevó a su casa, las toqué y le gustaron muchísimo, dijo que si él fuera pianista las habría tocado como yo, ¡es que las estudie muchísimo! Traté de ponerles mucho. Por cierto, hay unos exámenes en Inglaterra que se llaman Associated Board, donde escogen cada dos años un repertorio diferente, y como me conocen me han llamado para que les dé sugerencias, asesoría de repertorio latinoamericano. Hace dos años eligieron “La peruanita” de Federico Ruiz, la han tocado cientos de miles de personas, vas a Youtube y ves chinos, gente de todas partes del mundo tocando eso. Para este año escogieron “Canción para dormir una muñeca” de Antonio Estévez. Nunca antes hubo venezolanos en ese repertorio que exigen. Costó uno que otro almuerzo y mucho insistir (risas), estoy a punto de lograr que elijan una pieza de Miguel Astor, Adriana, es bellísima.

 

¿Cuáles son sus ídolos en el piano, en cuanto a composición y ejecución?

Desde Bach, Scarlatti, Mozart, Beethoven, Chopin, Liszt, Schubert, no he tocado muchas piezas de Schumann, el concierto es una de las pocas, pero eso es un mundo aparte, el mundo de Schumann. Debussy, Ravel. Mi profesora Phyllis fue de las primeras personas que grabó la obra de Ravel para piano en esos primeros discos. Otra anécdota, ella estaba casada con otro pianista inglés que se llamaba Cyril Smith, tenían un dúo pero cada quien tenía su carrera, eran muy importantes en Inglaterra y muy queridos. En la Segunda Guerra Mundial tocaban en todas partes mientras caían bombas, pero además de tocar salían a veces manejando ambulancias y llevando gente a hospitales; no eran divos, estaban ahí como todo el mundo. El marido de Phyllis fue la primera persona que grabó el tercer concierto de Rachmaninov en disco después de Rachmaninov y con las regalías de ese disco se compró un Rolls-Royce, eso nunca pasaría ahora (risas). Hicieron una gira en Rusia invitados por Rachmaninov y a Cyril le dio una hemiplejia, se le paralizó la mano izquierda. Desde ese momento todo lo que tocaban a cuatro manos y a dos pianos lo tuvieron que arreglar para tres manos. Muchos de los compositores ingleses les escribieron piezas, Raulph Vaughan Williams por ejemplo les escribió un concierto. Como Phyllis también era especialista en música francesa, tocaba mucha música francesa para cuatro manos, Ravel, Fauré y demás. Por otro lado me gusta mucho Horowitz… Nelson Freire me gusta mucho, creo que tenía un disco de él tocando la “Prole do bebê” (Villalobos), cuando yo era niña. No sé quién más, he oído a Brendel miles y miles de veces. Lo escuché tocando todas las sonatas de Beethoven, todo Schubert, Haydn, me gustaba pero ahora no me gusta tanto, tengo otras ideas. Paul Badura Skoda también fue mi maestro, fue alumno de Fischer y este de Liszt, un señor con un gran conocimiento, hizo las últimas ediciones de las sonatas de Schubert y de Beethoven, el tipo ha estudiado los manuscritos. Todo lo que dice es muy interesante, en Brahms sobretodo, Beethoven y Schubert. Yo no estudié mucho tiempo con él, tuve algunas clases, aquí en Caracas lo conocí y luego me invitó a España, Francia, lo vi en Viena también pero ha sido un encuentro muy importante para mí; le oigo, aprendo mucho y luego tengo otras ideas. Conocí a Moleiro por mi mamá y recuerdo ir a tocarle “La fuente”; el primer disco que grabé fue de su música y fue, creo, el primer disco de un solo compositor venezolano en una disquera internacional… Los críticos decían “Esto parece Scarlatti pero tiene una síncopa muy rara”. El mismo Moleiro decía que había escrito las cinco sonatinas en una tarde, que había una sexta pero en palabras de él “¿Oye esto sería que me lo copié de alguien?” y la botó (risas). Con el tiempo uno va acumulando experiencias.

 

¿Tiene alguna afición aparte de la música?

El sol, la playa.

 

¿Alguna anécdota cómica?

Yo una vez fui a Valencia… (risas)

(Explicación: la Fundación Talento Venezolano en el Exterior organizó el 02/08/14 el Concierto en Valencia de la Prof. Clara Rodríguez en los espacios del Auditorio de la Facultad de Educación de la Universidad de Carabobo, lamentablemente el Auditorio estaba en pésimas condiciones: fallas eléctricas, luz improvisada, goteras a ambos lados del escenario y fuertes lluvias a las afueras del mismo. Aún con estos obstáculos la Profesora realizó el Concierto para gusto de los presentes)

 

¿Alguna recomendación para los estudiantes de piano?

¡Tocar aunque llueva! Aunque no haya luz sobre todo.

 

 

ENTREVISTA REALIZADA POR FRANCISCO HERNÁNDEZ